Libros en espaÑol sobre las ideas de George Ivanovich Gurdjieff
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La Realidad del Ser, de Jeanne de Salzmann
LA REALIDAD del SER, de Jeanne de Salzmann
Quiero tener la experiencia del hecho de que existo; no sólo como un cuerpo, un animal o una máquina, sino como un ser humano. Mis pensamientos y mis emociones están en el mismo nivel que los de un animal. Cuando mi atención se vuelve hacia mí mismo, descubro que nunca soy consciente, que nunca estoy despierto. No sé que existo o cómo existo. Simplemente lo olvido. Toda mi vida pasa sin que yo tenga la experiencia de lo que es más importante.
Jeanne de Salzmann, La realidad del Ser, Ganesha- Gaia Coediciones, Madrid, 2011.
pág. 95
Fragmento
P.D. Ouspensky
Pero cuando estábamos de nuevo solos con G., a menudo destruía con una palabra todo lo que habíamos imaginado sobre nosotros mismos: nos forzaba a ver que, de hecho, todavía no sabíamos ni comprendíamos nada, ni de nosotros mismos , ni de los demás.
«Todo el problema viene de su convencimiento de ser siempre uno y el mismo», decía. «Pero yo tengo una visión muy diferente de ustedes. Por ejemplo, veo que hoy un Ouspensky ha venido aquí, mientras que ayer estuvo otro Ouspensky. En cuanto al doctor, antes de la llegada de ustedes, nosotros dos estábamos juntos, y hablábamos: él era un cierto doctor. Entonces llegaron ustedes. Se me ocurrió echarle una mirada: ya era totalmente otro doctor. Al que vi cuando estaba solo con él, ustedes lo ven muy rara vez».
«Nótenlo bien», dijo G. al respecto: «cada hombre tiene un repertorio definido de papeles que desempeña en circunstancias ordinarias. Tiene un papel para cada clase de circunstancias en que se encuentra habitualmente; pero colóquenlo en circunstancias ligeramente diferentes, y será incapaz de descubrir el papel que concuerda con ellas, y por un breve instante se volverá él mismo. El estudio de los papeles que cada uno desempeña es una parte indispensable del conocimiento de sí. El repertorio de cada hombre es extremadamente limitado. Si un hombre dice simplemente “Yo” e “Iván Ivánovich”, no se verá a sí mismo todo entero, porque “Iván Ivánovich” tampoco es uno solo; cada hombre tiene por lo menos cinco o seis de ellos: uno o dos para su familia, uno o dos para su oficina (uno para sus superiores y el otro para sus subordinados), uno para sus amigos en el restaurante, y otro también, quizá, para las conversaciones intelectuales sobre temas sublimes. Según los momentos, este hombre está completamente identificado con uno u otro, y es incapaz de separarse de él. Ver sus papeles, conocer su propio repertorio, y sobre todo saber cuán limitado es, ya es saber mucho. Pero he aquí lo más importante: fuera de su repertorio, es decir tan pronto algo le haga salir de su rutina, aunque sólo sea por un momento, un hombre se sentirá terriblemente incómodo, y entonces hará todo esfuerzo para volver cuanto antes a uno u otro de sus papeles habituales. Recae en el camino trillado, y todo se encarrila de nuevo sin tropiezos para él: todo sentimiento de malestar y de tensión ha desaparecido. Siempre es así en la vida. Pero en el trabajo, para observarse a sí mismo, es absolutamente necesario admitir este malestar y esta tensión, y no temer ya los estados de incomodidad e impotencia. Sólo a través de estos estados puede un hombre realmente aprender a verse. Y es fácil captar la razón de ello. Cada vez que un hombre no se encuentra en uno de sus papeles habituales, cada vez que no puede hallar dentro de su repertorio el papel que convenga a una situación dada, se siente como un hombre desnudo. Tiene frío, tiene vergüenza, quisiera huir para que nadie lo vea. Sin embargo, surge la pregunta: ¿qué es lo que quiere? Si quiere una vida tranquila, ante todo nunca debe salir de su repertorio. En sus papeles habituales, se siente a sus anchas y en paz. Pero si quiere trabajar sobre sí mismo, tiene que destruir su paz. Pues el trabajo y la paz son incompatibles. Un hombre tiene que escoger, sin engañarse a sí mismo. Esto es lo que le sucede más frecuentemente. En palabras, dice que escoge el trabajo, cuando en realidad no quiere perder su paz. El resultado es que está sentado entre dos sillas. Esta es la más incómoda de todas las posiciones. Un hombre no hace ningún trabajo y sin embargo tampoco obtiene ninguna comodidad.
Desgraciadamente, le es muy difícil mandarlo todo al diablo y comenzar el trabajo real. Y, ¿por qué es tan difícil? Ante todo, porque su vida es demasiado fácil. Aun aquellos que creen que su vida es mala, están habituados a ella, y como ya están habituados, en el fondo poco les importa que sea mala. Pero aquí se encuentran ante algo nuevo y desconocido, de lo cual no saben si podrán o no obtener un resultado. Y lo peor es que tendrán que obedecer a alguien, les será necesario someterse a la voluntad de otro. Si un hombre pudiera inventar para sí mismo dificultades y sacrificios, algunas veces iría muy lejos. De hecho esto es imposible. Es indispensable obedecer a otro hombre y seguir una dirección general de trabajo que no puede ser controlada sino por una sola persona. Para un hombre que se estima capaz, en su vida, de decidir todo y de hacer todo, nada le sería más difícil que esta subordinación. Naturalmente, cuando logra liberarse de sus fantasías y ver lo que es en realidad, la dificultad desaparece. Pero precisamente esta liberación no puede producirse sino en el curso del trabajo. Es difícil comenzar a trabajar y sobre todo continuar trabajando, y es difícil porque la vida corre demasiado fácilmente.»
P. D. Ouspensky, Fragmentos de una enseñanza desconocida, Ganesha, Caracas, 2009
La música es justamente eso que te ayuda a ver más alto. Thomas de Hartmann, compositor y pianista.
Son la consistencia y objetividad del tono esencial de Gurdjieff lo que resulta tan convincente. Ya sea en una delicada danza, en una canción conmovedora o en un himno intransigentemente crudo, uno siempre oye su llamado a regresar a su ser más íntimo y a confrontarlo.[…] La descripción de la forma y el estilo externo de esta música no ayuda a iluminar su esencia interna, la cual permanece extrañamente enigmática. ¿Cuál es la fuente de su impactante fuerza, de su atmósfera inefable, de su capacidad para hechizar a quien la escucha, mientras lo pone en un contacto más intenso consigo mismo? Lawrence Rosenthal, pianista.
Cierta música puede llamarnos o elevarnos hacia algo superior, pero no es capaz de traernos a un estado de confrontación interior con nosotros mismos. No está hecha para eso. La música de Gurdjieff si lo está.
Pauline de Dampierre, maestra de danza.
Esta música, adorable, limpia, de gran simplicidad interior, tiene algo especial, indefiniblemente característico. Tal vez, a través del a ratos inusual orden de los sonidos, expresa unas leyes que nos tocan e iluminan. Tiene el innegable poder de devolvernos a nosotros mismos. Alain Kremski, pianista.
El sonido de Gurdjieff
Laurence Rosenthal
Aunque en años recientes se han publicado varias grabaciones de la música de Gurdjieff y la mayoría es asequible, aún puede sorprender a quienes conocen la relevancia de este maestro greco-armenio que él fue en efecto autor de un impresionante número de obras musicales, principalmente para piano.
La relación maestro-alumno que tuvo Gurdjieff con el compositor ruso Thomas de Hartmann fue afectuosamente reseñada por el mismo de Hartmann y su esposa Olga, pero esta colaboración musical tan singular entre ellos sigue siendo un fenómeno extraño que produjo resultados que hubieran sido evidentemente imposibles para cualquiera de los dos por separado.
El vasto volumen de trabajo surgido de esta conjunción de fuerzas es claro testimonio de la importancia que Gurdjieff concedió a la música como parte de su enseñanza, hasta considerarla tal vez como un repositorio de conocimiento preciso. Sus ideas cosmológicas emplean ampliamente un lenguaje de estructura y función musical.
Si bien la fase más temprana y crucialmente importante de esta colaboración se relaciona con música para las danzas sagradas –los Movimientos, un componente vital de la enseñanza de Gurdjieff–, las composiciones incluidas en un álbum cuádruple e interpretadas por el mismo de Hartmann no están relacionadas con los Movimientos sino que son piezas de música absoluta, aunque con títulos de gran riqueza evocativa. Realizadas en los años cincuenta bajo condiciones hasta cierto punto informales y con un equipo de grabación no profesional, en algunas ocasiones incluso sin el conocimiento de de Hartmann, han sido ahora reeditas con las más avanzadas técnicas de ingeniería de sonido. Teniendo en cuenta la modestia del esfuerzo original, los resultados son notoriamente buenos. Lo que encontramos es una grabación limpia y silenciosa de ejecuciones que, sin duda alguna, sientan la pauta para la interpretación futura de estas piezas engañosamente simples. Como pianista, de Hartmann no sólo fue poseedor de una técnica soberbia, sino que tocó con una comprensión y una sensibilidad poética muy profundas; además, naturalmente de que se trataba de su propia música. Por tanto, a diferencia de cualquier otra grabación de estas obras, ésta aporta el sentido del pianista-compositor y alcanza a llegar hasta el corazón mismo de cada frase. La música surge así con toda su claridad e integridad, mientras el pianista y su personalidad desaparecen por completo de la escena. Nada mejor puede pedirse de una interpretación musical.
La mayor parte de estas obras fue compuesta entre 1924 y 1926 en el instituto de Gurdjieff en Fontainebleau, cerca de París. Muchas de las composiciones llevan fechas específicas que indican períodos en los que literalmente se compuso a diario y sugieren la gran intensidad de ese proceso creativo conjunto, a menudo por varias semanas consecutivas.
Las composiciones comprendidas en el álbum titulado La música de Gurdjieff / de Hartmann son una excelente selección que ofrece ...
Gurdjieff maestro espiritual y compositor Una semblanza
Laurence Rosenthal
Llama la atención que quien fue sin duda uno de los maestros espirituales mayores del siglo XX permanezca aún casi desconocido para el gran público; y también, que hasta entre aquellos para quienes su nombre resulta familiar, persista todavía un amplio espectro de opiniones que van del más alto aprecio y respeto a la sospecha, la hostilidad e incluso la calumnia.
Hasta cierto punto podría decirse que este fenómeno es creación del propio Gurdjieff. Rara vez hizo él algo de una manera convencional. En algunas ocasiones, se comportó terriblemente y fue completamente indiferente a la opinión pública. En lo que respecta a su juventud, ocultó de manera tan habilidosa sus andanzas, que hay grandes periodos de su vida, que aún hoy permanecen en el misterio.
Encuentros con hombres notables, su obra de inspiración autobiográfica, mezcla de tal manera hechos con alegorías, que se convierte casi en una aventura mítica en lugar de narrar la vida de un hombre. Sin embargo, los hechos reconocidos sin margen de duda, el testimonio de quienes trabajaron con él durante largos años, así como su legado de ideas, obras literarias y un corpus impresionante de danzas sagradas y composiciones musicales bastan para otorgar a Gurdjieff un lugar seguro en el panteón de los grandes maestros espirituales de nuestro tiempo.
Justamente, su fecha de nacimiento, por ejemplo, permanece incierta. Puede que se las haya arreglado para oscurecer este dato tan simple. De acuerdo con la mejor apreciación, nació en 1866 en Alexandropol, pequeña ciudad de la Armenia rusa, cerca de la frontera con Turquía, no lejos del monte Ararat, una región plena de una rica mezcla de culturas, religiones e identidades étnicas. El padre de Gurdjieff era de origen griego capadocio y su madre era armenia. Muy pronto después de su nacimiento, la familia se trasladó a Kars, al oriente de Turquía. Allí asistió a la escuela ...
Es difícil distinguir qué parte del destino de un hombre o una mujer esta determinada por su naturaleza esencial –sus fortalezas, talentos, defectos y debilidades, su máximo potencial– y qué parte por las fuerzas de la vida misma. En el caso de los individuos con un desarrollo interior excepcional, el poder de la voluntad y una meta sólida pueden prevalecer sobre algunas condiciones externas, o aprovecharlas, incluso las desfavorables. En la mayoría de los seres humanos, sin embargo, es la vida la que decide casi todo y a pesar de las ilusiones sobre la autodeterminación, casi siempre el hombre no es sino una marioneta que baila inconscientemente al capricho del maestro titiritero, es decir, de las circunstancias. Bajo esta premisa, Gurdjieff basó su enseñanza sobre la posibilidad que tiene un hombre de convertirse, no en un autómata, sino en un ser humano verdadero, despierto capaz de vivir una vida intencional.
La historia de Thomas de Hartmann fue inusual, pues pone claramente de relieve esos dos elementos determinantes: ¿fueron sus encuentros con Gurdjieff predestinados o accidentales? La pregunta es interesante porque ellos fueron sin duda eventos cruciales en la vida de ambos. Podría decirse que la dirección en la vida de Gurdjieff ya estaba clara para cuando se conocieron, aunque había un espacio esencial de su trabajo que de Hartmann vendría eventualmente a llenar. Para el joven de Hartmann, sin embargo, ese encuentro fue decisivo.
Thomas Alexandrovich de Hartmann nació en 1885 en Ucrania, en el seno de una familia aristocrática rusa de origen alemán. Su tío abuelo fue el filosofo Eduard von Hartmann, autor de La filosofía del inconsciente. De Hartmann fue un niño prodigio en música y desarrollo rápidamente su talento. Mientras estudiaba en la academia militar en San Petersburgo, en su tiempo libre ...
Lo que pedimos realmente cuando reclamamos atención es amor. Y quizás atención y amor podrían ser la misma cosa. Si le doy atención a alguien le estoy dando algo mío que es muy precioso: tiempo, sentimiento, energía, algo de valor. Puedo dar mucha o poca atención, hay toda una gama; pero siempre que doy atención, hay cariño en ese movimiento.
Nathalie de Salzmann de Etievan, Tal como uno hace su cama, se acuesta, Editorial Ganesha, Caracas, pág. 83
El desarrollo armónico Las grabaciones completas de armonio 1948-1949 Recopilado y producido por G. J. Blom
El libro El desarrollo armónico, vertido al castellano por el equipo de traductores de Editorial Ganesha, está ilustrado con fotografías de Gurdjieff y su entorno, muchas de ellas inéditas y contiene además, en orden cronológico, todas las grabaciones de las improvisaciones realizadas por él en el armonio entre 1948 y 1949 (136 en total) y los recuerdos de personas que estuvieron presentes en muchos de esos momentos. También, como regalo muy especial, se ha incluido un breve filme de Evelyn Sutta que tiene lugar en el verano de 1949 en el transcurso de varias excursiones realizadas por Gurdjieff con algunos de sus alumnos y allegados.
Amsterdam, Ganesha, 2007 145 pàginas ISBN:
Encuadernado rústico. + 2CD + 1 MP3 16 x 24 cm
Precio: USD $58.00 Oferta: USD $55.00
A Sense of Wonder When I do not Know Nathalie De Salzmann de Etievan
The encounter with señora Natalie was always a challenge. One saw that she lived on another level and that her life was marvelously rich and varied. This challenged one to consider one’s own life. One was obliged to awaken to oneself because her knowledge of how to live encompass everything she did and extended itself to anyone in her presence.
This book provides a precise direction and a concrete hope for those who wish to honestly comply with their responsibility as educators of their children and pupils.